Mi Tejar

Mi Tejar

El Tejar, un municipio guatemalteco en Chimaltenango, tiene una rica historia que se remonta a la época prehispánica como territorio kaqchikel, destacando desde la colonia por su excelente producción de ladrillo y teja (de ahí su nombre), lo que le dio renombre para la construcción de la antigua capital colonial; evolucionó administrativamente tras la independencia, consolidándose en el departamento de Chimaltenango, y hoy mantiene vivas sus tradiciones, incluyendo la elaboración artesanal de productos de barro y celebraciones como la "Corrida de Ángeles" en Semana Santa. 

Orígenes Prehispánicos y Coloniales
Época Kaqchikel: El Tejar era parte de la región del reino kaqchikel.
Toponimia: El nombre "El Tejar" surge por la calidad de las tejas y ladrillos producidos allí en la colonia, esenciales para la capital Santiago de los Caballeros de Guatemala.

Formación del Pueblo: A mediados del siglo XVI, un repartimiento llamado "Tejar de Ortiz" se convirtió en un poblado, iniciando su desarrollo como comunidad.
Evolución Administrativa

Post-Independencia: Tras la independencia, El Tejar se unió brevemente con San Lucas Sacatepéquez, formando San Lucas Tejar.
Parte de Chimaltenango: Pasó a formar parte del departamento de Chimaltenango, aunque hubo intentos de supresión por baja población, fue restablecido como municipio.

Economía y Tradiciones
Artesanía del Barro: La abundancia de barro ha sido clave, convirtiendo a sus habitantes en artesanos de ladrillos y tejas, una actividad que se ha modernizado para satisfacer la demanda.

Marimba: Jorge Ávila y su familia han mantenido viva la tradición de la marimba, fabricando y tocando estos instrumentos por generaciones, con el apoyo municipal para su enseñanza.

Celebraciones: Celebran la Resurrección de Jesús con la "Corrida de Ángeles", una tradición centenaria que simboliza la alegría del anuncio de la resurrección.
Un Pueblo con Identidad

El Tejar es un ejemplo de cómo un lugar que comenzó como una zona productora de materiales de construcción se ha convertido en un municipio con una fuerte identidad cultural, combinando su legado artesanal con nuevas expresiones artísticas y un sentido de comunidad arraigado en sus orígenes.